La Unión Hipostática

Según el dogma de la Trinidad el verbo de Dios es La segunda Persona de un ser divino trino, el dios Hijo, este se encarna, por tanto lo llaman Dios hecho carne, y lo definen con el concepto filosófico de la Unión Hipostática, es decir el misterio de la unión en una sola persona, Cristo, de dos naturalezas, la divina y la humana, verdaderamente Dios y verdaderamente hombre. El tema radica en hacer al hijo de Dios igual al Padre en todo el sentido de la palabra, y conjugar esa igualdad con el dogma trinitario. La segunda persona subordinada a la primera persona, Dios Padre, desempeña el rol de Hijo dentro de la economía del ser uno trino, en el plan de Salvación, es decir el Hijo de Dios no es hijo en el sentido filial de la palabra sino un título del rol asignado en la misteriosa configuración del ser trino, y, o bien es así, o el dogma trinitario lo que en realidad esta haciendo es desacreditar al hijo de Dios, hacerlo mentiroso al contradecir todo lo que  el mismo afirma que es; El Hijo de Dios, enviado del Padre a quién llama único Dios verdadero, que salió del Padre, y la vida la ha recibido del Padre, que el Padre es mayor que él, que si la palabra llama dioses a los hombres no es locura que aquel a quién el Padre Santificó y envió al mundo sea Hijo de Dios, que se debe adoración al Padre como único Dios…., y aún ridiculizar a quién la palabra de Dios señala como  Dios altísimo, al Padre de Jesús,  paseando lo  por una pasarela a la misma altura con otros dos dioses mas.

Estas dos interpretaciones se han balanceado a lo largo de la historia de la Iglesia; por un lado los que han creído y creen en una relación Filial real entre Dios y su Hijo, y por otro lado  los que la conciben como Partner-Dios. Y el poder civil imperante  a inclinado la balanza a un lado u  otro dándole el sello de legalidad.

La Trinidad: “Padre de Dios”, Hijo de Dios y Espíritu Santo de Dios y los tres son uno

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Credo Carlista

Creemos que solo hay un Dios, el Padre Todopoderoso, del cual proceden todas las cosas, y un Señor, Jesucristo su Hijo, por medio del cual son todas las cosas, nacido de Dios antes que el mundo fuese, enviado por Dios renunció a su grandeza, nacido de mujer por el poder del Altísimo murió por nuestros pecados y fue sepultado y al tercer día resucitó de entre los muertos, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, Rey y Sumo Sacerdote reina y vive para siempre para interceder y salvar a los que, por su medio se acercan a Dios, juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, suprimido todo dominio, autoridad y potencia entregará el reino a su Dios y Padre, para que Dios sea todo en todos.

Creemos que el Padre y su Hijo no son la misma persona, o subsistencias, personas y/o títulos de un mismo ser.

Creemos que Jesús no es Dios, sino el escogido de Dios, su amado Hijo, el resplandor de su gloria e imagen perfecta de su ser. Nacido de Dios, recibió de su Padre el Dador de vida, tener vida en si mismo, y ambos Padre e Hijo están en perfecta unidad, de la cual somos hechos participantes así como también de su naturaleza divina en común unión con el Padre y su Hijo por el Espíritu, siendo adoptados por medio de su Hijo según el beneplácito de la voluntad del Padre.

Creemos que el Espíritu Santo no es otra persona distinta al Padre sino que procede del Padre, su Espíritu y su Poder, y habita en plenitud en su Hijo Jesucristo cabeza de la Iglesia, su cuerpo, morada de Dios en el Espíritu.

Creemos que los hijos de Dios están en Cristo y Cristo en Dios, su Padre, único Dios verdadero, y cuando Cristo se manifieste entonces nosotros también seremos manifestados con él en Gloria. Amén